lunes, 20 de abril de 2009

Introducción al Blog

Conciencia Argentina

Vivimos en un país en el que todos los días hay manifestaciones en contra de los gobiernos, de las medidas, de los recortes, de los aumentos, de lo que sea. Vivimos en un país donde los militantes de los partidos políticos se memorizan discursos, actúan “mandados” y no saben elaborar una opinión propia, sino que aceptan sin más todo lo que les ordenan como verdades absolutas, o lo que es lo mismo, no tienen criterio para poder decir “con esto estoy de acuerdo, pero con esto otro no”. Vivimos en un país donde no existe el gris, o es blanco o es negro. Vivimos en un país donde la gente se queja por la mismas cosas que hace, donde la violencia se combate con más violencia, donde la diplomacia parece una característica esencial de los políticos, el resto no tenemos por qué ser diplomáticos en nuestras vidas. Vivimos en un país donde la mayoría de los jóvenes pasan sin dejar huella, sin formarse una opinión sobre las cosas que pasan a su alrededor, no leen, no escuchan, ni siquiera ven. Vivimos en un país donde la gente habla como un experto sobre temas que alguna vez tocó de oído, sin ir más lejos, tenemos a los que hablan de la dictadura como si la hubieran vivido y buscan “justicia” sin haberse interesado ni siquiera en escuchar el otro lado de la historia (y una vez más vemos el negro y el blanco, y al imposible “con esto estoy de acuerdo, pero con esto otro no”). Vivimos en un país en el que está mal visto que pienses, en que las “ideas” las tenés que aceptar como son, ni un renglón más ni un renglón menos.
Resumiendo, (y perdonen la expresión) vivimos en un país de mierda.
Ésta es MI opinión, la de una joven estudiante que no es de derecha ni de izquierda, que no apoya al gobierno ni al campo. La de una chica que no te vas a cruzar en una manifestación con bombas de estruendo porque no le parece la forma correcta de expresarse. La opinión de una chica a la que le gusta leer y aprender, y sobre todo PENSAR. De una chica que no acepta las cosas como se las dicen sin antes darse unos minutos para analizarlas, que todavía tiene esperanza en la justicia y que cree que las posturas ideológicas que no son razonadas, no sirven.

Nadie está obligado a estar de acuerdo conmigo, cada uno tiene derecho a expresar sus ideas si están fundamentadas y si no implican una falta de respeto para los que piensan distinto. Así que, si vas a opinar o criticar primero pensá lo que vas a decir, exponé tus motivos, pero sobretodo ahorráte los insultos y respetá las opiniones de los demás.