Mi ausencia del blog se ve interrumpida por un hecho que merece ser comentado.
Soy estudiante de la Escuela Montes Pacheco, que el martes pasado fue nuevamente escenario de la inseguridad.
Esta vez el hecho trascendió y llegó a los medios locales. No voy a entrar en detalles sobre lo sucedido, aquellos que vieron los noticieros estos días, o leyeron el diario, saben de lo que hablo. Lo que quiero comentar es la situación que atravesamos en la Escuela, y el contexto socio-político que generó y sigue generando esta situación.
Para los que no conocen, la Escuela está ubicada al costado del Complejo Ferial, sobre la Av. Cárcano, en un terreno que, como se dijo en estos días, "parece un monte, es tierra de nadie". Y parece que realmente es así, tierra de nadie, porque nadie se hizo cargo de las responsabilidades sobre el predio hasta que pasó lo que muchos habían dicho que iba a pasar.
La Escuela se encuentra rodeada de malezas altísimas, en un sector alejado de todo, sin iluminación, sin vigilancia y prácticamente sin transporte (el único que hay brinda un servicio pésimo).
Hasta hoy nadie se había hecho cargo de estas cuestiones, y es que, en nuestro país, "nadie intenta apagar la mecha hasta que explota la bomba". Parece que las cuestiones políticas y los intereses de algunos van más allá que la seguridad de las personas. Y me pregunto hasta cuándo vamos a seguir así, tapando los baches con cartón. Todos sabemos que la frase "Atalo con alambre" define a los argentinos, porque en lugar de resolver los problemas de raíz, los solucionamos a medida que surgen y de forma temporal.
Lamentablemente acá a nadie le importa lo que te puede llegar a pasar, a lo mejor les importa cuando ya te pasó. Los gobernantes están tan preocupados en resolver asuntos de menor importancia pero mayor trascendencia en los medios y la gente, que ni siquiera se enteran de lo que pasa en la propia "Universidad Provincial".
Y ahora es cuando pasamos al plano político. Es tanta la rivalidad entre los distintos partidos que la gente termina perjudicada. Como el proyecto de la UP (no tan buen proyecto, por cierto) se realizó bajo el gobierno de De la Sota, ningún otro partido quiere tomar cartas en el asunto.
Ahora, digo yo, el tema de los partidos políticos ¿no se supone que debería ayudarnos? En mi opinión, tener distintas posturas debería ayudar a corregir los errores de unos y de otros. Si A hace una casa y no le pone una puerta para entrar, ¿no debería B corregir el error? Pero ésto no pasa, B, en cambio, critica a A y NO HACE NADA. ¿No deberían complementarse? ¿No sería un mejor país si, en lugar de criticarse, dialogaran sobre las falencias de cada uno?
Todos los días hay cientos de reclamos sobre la inseguridad, sobre el mal estado de las calles, sobre el descuido general que sufren las ciudades. ¿Es tan difícil dejar de destinar dinero para subsidiar estupideces como el fútbol y usarlo, en cambio, para solucionar los numerosos problemas que sufrimos los argentinos?
viernes, 26 de marzo de 2010
miércoles, 6 de mayo de 2009
III. Argentina: Donde la política es de todos
Sí, la política es de todos. Pero no me refiero a que la política la hacemos todos con nuestros mecanismos para hacer valer nuestra opinión. No, me refiero a que todos nos metemos en la política y además, lo permitimos. Y es que cada vez hay más personas en nuestros gobiernos que no tienen la más mínima formación para ocupar los cargos.
¿A qué viene todo esto? A que vi que Nacha Guevara se postula a… DIPUTADA. Pero no nos vamos a concentrar sólo en ella. Tenemos a un corredor de lanchas y otro de autos, también metidos en la política.
¿Qué sabe esta gente de política? Me parece, y creo no estar tan equivocada, que para gobernar hace falta una capacitación previa, hay que estar bien formado y enterado de las cuestiones que afectan a un país. Ojo, no digo que estas personas no puedan hacer un buen trabajo, pero esto mismo quiere decir que absolutamente CUALQUIERA puede ocupar CUALQUIER puesto dentro de la política argentina.
Pero eso no es lo peor, sino que esta gente se postula, y nosotros los votamos. Increíble. Pero claro, después la culpa es de ellos por no saber hacer su trabajo, pero cómo podemos esperar nosotros que el verdulero de la esquina (el mejor que hay) se destaque en el desempeño de las funciones como diputado, senador o incluso vicepresidente. Parece que realmente lo esperamos. ¿Estamos tan desesperados como para dar poder a cualquiera? ¿Hasta qué punto llega la desesperanza de los argentinos?
Al margen de este tema, quiero aprovechar para comentar sobre las candidaturas testimoniales. Así, sin más: ¿QUÉ CARAJO ES ESTO? Parece que Argentina es un chiste. Acá cada uno hace lo que quiere y no lo niega ni lo oculta, lo decimos abiertamente. Y lo peor es que ninguno de los que tiene potestad para tomar cartas en el asunto, lo hace. Claro, hay intereses en juego y eso vale más que la honestidad y el bienestar del resto del país. Y mientras los políticos se enriquecen, nosotros gastamos por ellos. Me encantaría saber por qué un candidato acude a sus actos en los vehículos presidenciales, incluso, en el helicóptero de gendarmería que se utiliza para traslados sanitarios. Este personaje nos hace gastar fortunas a los argentinos para poder realizar sus campañas, y nuevamente NADIE HACE NADA.
Todo esto lleva a la indignación de muchísima gente. Y después se preguntan por qué el país está como está.
¿A qué viene todo esto? A que vi que Nacha Guevara se postula a… DIPUTADA. Pero no nos vamos a concentrar sólo en ella. Tenemos a un corredor de lanchas y otro de autos, también metidos en la política.
¿Qué sabe esta gente de política? Me parece, y creo no estar tan equivocada, que para gobernar hace falta una capacitación previa, hay que estar bien formado y enterado de las cuestiones que afectan a un país. Ojo, no digo que estas personas no puedan hacer un buen trabajo, pero esto mismo quiere decir que absolutamente CUALQUIERA puede ocupar CUALQUIER puesto dentro de la política argentina.
Pero eso no es lo peor, sino que esta gente se postula, y nosotros los votamos. Increíble. Pero claro, después la culpa es de ellos por no saber hacer su trabajo, pero cómo podemos esperar nosotros que el verdulero de la esquina (el mejor que hay) se destaque en el desempeño de las funciones como diputado, senador o incluso vicepresidente. Parece que realmente lo esperamos. ¿Estamos tan desesperados como para dar poder a cualquiera? ¿Hasta qué punto llega la desesperanza de los argentinos?
Al margen de este tema, quiero aprovechar para comentar sobre las candidaturas testimoniales. Así, sin más: ¿QUÉ CARAJO ES ESTO? Parece que Argentina es un chiste. Acá cada uno hace lo que quiere y no lo niega ni lo oculta, lo decimos abiertamente. Y lo peor es que ninguno de los que tiene potestad para tomar cartas en el asunto, lo hace. Claro, hay intereses en juego y eso vale más que la honestidad y el bienestar del resto del país. Y mientras los políticos se enriquecen, nosotros gastamos por ellos. Me encantaría saber por qué un candidato acude a sus actos en los vehículos presidenciales, incluso, en el helicóptero de gendarmería que se utiliza para traslados sanitarios. Este personaje nos hace gastar fortunas a los argentinos para poder realizar sus campañas, y nuevamente NADIE HACE NADA.
Todo esto lleva a la indignación de muchísima gente. Y después se preguntan por qué el país está como está.
miércoles, 22 de abril de 2009
II. Argentina: Cuna de la Dedocracia
Pocos se atreverían a discutir que Atenas fue, sin duda, la cuna de la Democracia; no como la conocemos hoy, pero sí, de una primera aproximación.
En cuanto a la Dedocracia, no sé si fuimos los primeros, pero estoy segura que en nuestro país se implementa con la diestra y con la zurda (dudo que no haya un sector que no la utilice).
¿A qué viene el tema de hoy? A que este sistema es otra de las causas de que estemos como estamos.
Desde el momento en el que los cargos políticos de la Argentina se empezaron a otorgar mediante este método, nos encontramos frente a una situación realmente difícil de superar. La Dedocracia implica que los elegidos para ocupar un puesto en el gobierno no sean siempre los más indicados ni preparados ni atinados. No sé a ustedes, pero a mí me preocupa bastante que la persona que se encarga de una tarea “X”, no tenga ni la más mínima idea de qué se supone que tiene que hacer.
Pero el problema va mucho más allá. El sólo hecho de designar a (literalmente) cualquiera, demuestra que el pueblo argentino no le da a esos puestos políticos la importancia que merecen.
¿Cómo se va a encaminar nuestro país, si no nos importa que nuestros funcionarios no estén realmente capacitados para desempeñar sus tareas? Es impresionante la de “personajes” que tenemos rondando por el escenario político local. Uno los observa, los escucha y se pregunta: ¿Cómo es que llegaron ahí? Simple, DEDOCRACIA.
Quiero poner un simple ejemplo, no voy a dar el nombre, pero quien haya escuchado la noticia seguro sabrá de quién hablo. Hace poco, una funcionaria de una provincia tuvo un “ataque” (¿Ataque de qué? Según la versión oficial, de cuya veracidad tengo mis serias dudas, se trató de un coma hiper-glucémico, o según otras versiones y lo pongamos en lenguaje coloquial, se trató de una “chiflada de moño”). Esta funcionaria se subió a la camioneta de su marido (también funcionario público) y destrozó todo lo que tenía por delante. Ahora, yo me pregunto ¿cómo una persona que sufre este tipo de “ataque” puede estar ocupando un cargo en el gobierno? Ya no sólo se trata de personas que no están capacitadas, sino que estamos hablando de personas con trastornos psicológicos que están a cargo de nuestro bienestar. Es como poner a un ebrio frente a un volante. (Y quiero aclarar que esto no es una crítica hacia esta persona, es sólo una demostración de los casos que se dan hoy en día.)
Como este ejemplo, estoy segura de que hay muchos más. No hace mucho también se comentó una condición de bipolaridad de otro personaje público, que si bien se dijo que está perfectamente controlada, sigue estando latente y en cualquier momento podría desencadenar una situación similar a la que comenté o incluso, peor. Y esta persona también es responsable de nuestro bienestar. (Aclaro que este último ejemplo, lo expongo sin demasiados detalles ya que desconozco su veracidad, pero de ser cierto, es un asunto realmente preocupante)
Cerrando el tema de la Dedocracia reinante en nuestro país, quiero destacar otro punto. Llama notablemente la atención que los que ocupan cargos dentro de los poderes sean siempre los mismos. Los puestos se van transfiriendo de unos a otros en un ciclo sin fin. Y en esto no le voy a quitar culpa a los mismos políticos, pero tengo que reconocer que nosotros tenemos parte de la misma. Desgraciadamente no tenemos muchas opciones. Cada vez son menos las personas que se interesan en la política y que proponen un nuevo enfoque y posibles soluciones. Aún así, pedimos un cambio pero seguimos votando a los mismos de siempre, que sabemos que no funcionan, que sabemos que no son lo que queremos… Entonces me pregunto, ¿realmente queremos cambiar o tenemos miedo a hacerlo?
Los dejo con esa interrogante.
Hasta la próxima.-
* WordReference.com: http://www.wordreference.com/definicion/dedocracia
En cuanto a la Dedocracia, no sé si fuimos los primeros, pero estoy segura que en nuestro país se implementa con la diestra y con la zurda (dudo que no haya un sector que no la utilice).
¿A qué viene el tema de hoy? A que este sistema es otra de las causas de que estemos como estamos.
Dedocracia*
1. f. col. Nombramiento o adjudicación que tiene como fundamento el abuso de autoridad.
Desde el momento en el que los cargos políticos de la Argentina se empezaron a otorgar mediante este método, nos encontramos frente a una situación realmente difícil de superar. La Dedocracia implica que los elegidos para ocupar un puesto en el gobierno no sean siempre los más indicados ni preparados ni atinados. No sé a ustedes, pero a mí me preocupa bastante que la persona que se encarga de una tarea “X”, no tenga ni la más mínima idea de qué se supone que tiene que hacer.
Pero el problema va mucho más allá. El sólo hecho de designar a (literalmente) cualquiera, demuestra que el pueblo argentino no le da a esos puestos políticos la importancia que merecen.
¿Cómo se va a encaminar nuestro país, si no nos importa que nuestros funcionarios no estén realmente capacitados para desempeñar sus tareas? Es impresionante la de “personajes” que tenemos rondando por el escenario político local. Uno los observa, los escucha y se pregunta: ¿Cómo es que llegaron ahí? Simple, DEDOCRACIA.
Quiero poner un simple ejemplo, no voy a dar el nombre, pero quien haya escuchado la noticia seguro sabrá de quién hablo. Hace poco, una funcionaria de una provincia tuvo un “ataque” (¿Ataque de qué? Según la versión oficial, de cuya veracidad tengo mis serias dudas, se trató de un coma hiper-glucémico, o según otras versiones y lo pongamos en lenguaje coloquial, se trató de una “chiflada de moño”). Esta funcionaria se subió a la camioneta de su marido (también funcionario público) y destrozó todo lo que tenía por delante. Ahora, yo me pregunto ¿cómo una persona que sufre este tipo de “ataque” puede estar ocupando un cargo en el gobierno? Ya no sólo se trata de personas que no están capacitadas, sino que estamos hablando de personas con trastornos psicológicos que están a cargo de nuestro bienestar. Es como poner a un ebrio frente a un volante. (Y quiero aclarar que esto no es una crítica hacia esta persona, es sólo una demostración de los casos que se dan hoy en día.)
Como este ejemplo, estoy segura de que hay muchos más. No hace mucho también se comentó una condición de bipolaridad de otro personaje público, que si bien se dijo que está perfectamente controlada, sigue estando latente y en cualquier momento podría desencadenar una situación similar a la que comenté o incluso, peor. Y esta persona también es responsable de nuestro bienestar. (Aclaro que este último ejemplo, lo expongo sin demasiados detalles ya que desconozco su veracidad, pero de ser cierto, es un asunto realmente preocupante)
Cerrando el tema de la Dedocracia reinante en nuestro país, quiero destacar otro punto. Llama notablemente la atención que los que ocupan cargos dentro de los poderes sean siempre los mismos. Los puestos se van transfiriendo de unos a otros en un ciclo sin fin. Y en esto no le voy a quitar culpa a los mismos políticos, pero tengo que reconocer que nosotros tenemos parte de la misma. Desgraciadamente no tenemos muchas opciones. Cada vez son menos las personas que se interesan en la política y que proponen un nuevo enfoque y posibles soluciones. Aún así, pedimos un cambio pero seguimos votando a los mismos de siempre, que sabemos que no funcionan, que sabemos que no son lo que queremos… Entonces me pregunto, ¿realmente queremos cambiar o tenemos miedo a hacerlo?
Los dejo con esa interrogante.
Hasta la próxima.-
* WordReference.com: http://www.wordreference.com/definicion/dedocracia
martes, 21 de abril de 2009
I. Argentina: Un país violento
Así es, vivimos en un país en el que la violencia está a flor de piel de todos sus habitantes. Cotidianamente, somos testigos de la violencia en todas sus expresiones.
Hoy en día, el tema de moda es la inseguridad, que por supuesto viene unida al tema que voy a exponer. Supongo que la mayoría, como yo, se siente impotente ante el miedo que siente al cruzar la puerta de su casa y aventurarse en las calles de nuestro país. Uno sale sin tener la certeza de que va a volver. Y no es sólo eso, sino que también mucha gente es apresada por el miedo dentro de su propia casa. No estás seguro ni afuera ni adentro.
Estamos acostumbrándonos a ver la violencia todos los días en los noticieros y, también, frente a nuestros propios ojos. Y no, no hablo solamente de los robos y los asesinatos que se suceden día tras día. Hablo también de muchas otras cosas.
Es increíble como una sociedad puede transformar un evento deportivo en una masacre. El fútbol es una de las pasiones más típicas de Argentina. En nuestros días, parece que tenemos una nueva pasión que combinar con este deporte, el boxeo o la lucha libre. No hay un partido que termine en paz, en el que no vuelen todo tipo de objetos contundentes hacia los hinchas del otro equipo, hacia los árbitros o hacia los mismos jugadores. ¿A dónde vamos a parar si seguimos así?
Las calles son otro tema. No sé si es el estrés o la costumbre. Pero cuando se está atrás del volante, una persona se transforma en un asesino en potencia. Vivimos quejándonos por la inseguridad, mientras vamos a 100km/h en pleno centro, haciendo maniobras de legalidad dudosa, en fin, estresándonos nosotros mismos y a los que están a nuestro alrededor, y también poniendo en peligro numerosas vidas. Sí, yo sé que vos, que estás quejándote porque no podés salir de tu casa sin miedo, sos el mismo que se sube al auto y en cualquier momento atropella a alguien.
Ese es, para mí, el principal problema de nuestra sociedad. Somos capaces de ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. Porque siempre es más fácil quejarse de los demás que asumir nuestras propias culpas. Porque pretendemos que los demás solucionen la situación, sin aportar nuestro granito de arena.
Pero siguiendo con el tema de la violencia… Ésta no distingue entre clases sociales, da igual que sea a la salida del baile de La Mona o a la salida de Carreras, indefectiblemente te vas a encontrar con una pelea entre dos grupos o más. Sí señor/a, usted que se está quejando por la inseguridad, su hijo sale, se emborracha y participa en todo tipo de riñas. O lo que es peor, usted le presta el auto para que salga, y maneje alcoholizado. Pero claro, usted sólo se queja por los robos, la paja ajena, lo que usted hace no tiene nada que ver con la inseguridad, ¿no?
Ni hablemos de la violencia verbal. Eso ya es costumbre fija en nuestro país. Cuando no tenemos nada que decir, insultamos, por las dudas. No sabemos discutir las ideas, no sabemos expresarnos con diplomacia, ¿para qué?, si siempre tenemos el insulto bajo la manga. Como si con eso fuéramos a solucionar el mundo.
Y seguimos con otra costumbre típica argentina. Combatimos la violencia con la violencia, ¿no es genial? Hace unos días veía en la tele cómo le pegaban a un fiscal. Yo no soy quién para ponerme del lado de nadie, pero no sé que logra la gente con eso. ¿Van a volver a la vida al pobre hombre que mataron? No. ¿Van a hacer un país más justo? No, por el contrario, hacemos un país más violento, lo que genera a su vez más inseguridad (y así seguimos y la bola de nieve se hace enorme). Y mientras estas cosas pasan, nadie hace nada por mejorar. El país sigue como está, total, la culpa es de los demás, de los políticos, de tu jefe, de cualquiera, menos de uno mismo.
Así que, llamo a la reflexión. Usted, que tanto se queja por cómo están las cosas, ¿qué hace para cambiarlas? Y no me refiero a las manifestaciones y demás tontería, me refiero al día a día. ¿Intenta mejorar como persona?
Saludos, y hasta la próxima.-
Hoy en día, el tema de moda es la inseguridad, que por supuesto viene unida al tema que voy a exponer. Supongo que la mayoría, como yo, se siente impotente ante el miedo que siente al cruzar la puerta de su casa y aventurarse en las calles de nuestro país. Uno sale sin tener la certeza de que va a volver. Y no es sólo eso, sino que también mucha gente es apresada por el miedo dentro de su propia casa. No estás seguro ni afuera ni adentro.
Estamos acostumbrándonos a ver la violencia todos los días en los noticieros y, también, frente a nuestros propios ojos. Y no, no hablo solamente de los robos y los asesinatos que se suceden día tras día. Hablo también de muchas otras cosas.
Es increíble como una sociedad puede transformar un evento deportivo en una masacre. El fútbol es una de las pasiones más típicas de Argentina. En nuestros días, parece que tenemos una nueva pasión que combinar con este deporte, el boxeo o la lucha libre. No hay un partido que termine en paz, en el que no vuelen todo tipo de objetos contundentes hacia los hinchas del otro equipo, hacia los árbitros o hacia los mismos jugadores. ¿A dónde vamos a parar si seguimos así?
Las calles son otro tema. No sé si es el estrés o la costumbre. Pero cuando se está atrás del volante, una persona se transforma en un asesino en potencia. Vivimos quejándonos por la inseguridad, mientras vamos a 100km/h en pleno centro, haciendo maniobras de legalidad dudosa, en fin, estresándonos nosotros mismos y a los que están a nuestro alrededor, y también poniendo en peligro numerosas vidas. Sí, yo sé que vos, que estás quejándote porque no podés salir de tu casa sin miedo, sos el mismo que se sube al auto y en cualquier momento atropella a alguien.
Ese es, para mí, el principal problema de nuestra sociedad. Somos capaces de ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. Porque siempre es más fácil quejarse de los demás que asumir nuestras propias culpas. Porque pretendemos que los demás solucionen la situación, sin aportar nuestro granito de arena.
Pero siguiendo con el tema de la violencia… Ésta no distingue entre clases sociales, da igual que sea a la salida del baile de La Mona o a la salida de Carreras, indefectiblemente te vas a encontrar con una pelea entre dos grupos o más. Sí señor/a, usted que se está quejando por la inseguridad, su hijo sale, se emborracha y participa en todo tipo de riñas. O lo que es peor, usted le presta el auto para que salga, y maneje alcoholizado. Pero claro, usted sólo se queja por los robos, la paja ajena, lo que usted hace no tiene nada que ver con la inseguridad, ¿no?
Ni hablemos de la violencia verbal. Eso ya es costumbre fija en nuestro país. Cuando no tenemos nada que decir, insultamos, por las dudas. No sabemos discutir las ideas, no sabemos expresarnos con diplomacia, ¿para qué?, si siempre tenemos el insulto bajo la manga. Como si con eso fuéramos a solucionar el mundo.
Y seguimos con otra costumbre típica argentina. Combatimos la violencia con la violencia, ¿no es genial? Hace unos días veía en la tele cómo le pegaban a un fiscal. Yo no soy quién para ponerme del lado de nadie, pero no sé que logra la gente con eso. ¿Van a volver a la vida al pobre hombre que mataron? No. ¿Van a hacer un país más justo? No, por el contrario, hacemos un país más violento, lo que genera a su vez más inseguridad (y así seguimos y la bola de nieve se hace enorme). Y mientras estas cosas pasan, nadie hace nada por mejorar. El país sigue como está, total, la culpa es de los demás, de los políticos, de tu jefe, de cualquiera, menos de uno mismo.
Así que, llamo a la reflexión. Usted, que tanto se queja por cómo están las cosas, ¿qué hace para cambiarlas? Y no me refiero a las manifestaciones y demás tontería, me refiero al día a día. ¿Intenta mejorar como persona?
Saludos, y hasta la próxima.-
lunes, 20 de abril de 2009
Introducción al Blog
Conciencia Argentina
Vivimos en un país en el que todos los días hay manifestaciones en contra de los gobiernos, de las medidas, de los recortes, de los aumentos, de lo que sea. Vivimos en un país donde los militantes de los partidos políticos se memorizan discursos, actúan “mandados” y no saben elaborar una opinión propia, sino que aceptan sin más todo lo que les ordenan como verdades absolutas, o lo que es lo mismo, no tienen criterio para poder decir “con esto estoy de acuerdo, pero con esto otro no”. Vivimos en un país donde no existe el gris, o es blanco o es negro. Vivimos en un país donde la gente se queja por la mismas cosas que hace, donde la violencia se combate con más violencia, donde la diplomacia parece una característica esencial de los políticos, el resto no tenemos por qué ser diplomáticos en nuestras vidas. Vivimos en un país donde la mayoría de los jóvenes pasan sin dejar huella, sin formarse una opinión sobre las cosas que pasan a su alrededor, no leen, no escuchan, ni siquiera ven. Vivimos en un país donde la gente habla como un experto sobre temas que alguna vez tocó de oído, sin ir más lejos, tenemos a los que hablan de la dictadura como si la hubieran vivido y buscan “justicia” sin haberse interesado ni siquiera en escuchar el otro lado de la historia (y una vez más vemos el negro y el blanco, y al imposible “con esto estoy de acuerdo, pero con esto otro no”). Vivimos en un país en el que está mal visto que pienses, en que las “ideas” las tenés que aceptar como son, ni un renglón más ni un renglón menos.
Resumiendo, (y perdonen la expresión) vivimos en un país de mierda.
Ésta es MI opinión, la de una joven estudiante que no es de derecha ni de izquierda, que no apoya al gobierno ni al campo. La de una chica que no te vas a cruzar en una manifestación con bombas de estruendo porque no le parece la forma correcta de expresarse. La opinión de una chica a la que le gusta leer y aprender, y sobre todo PENSAR. De una chica que no acepta las cosas como se las dicen sin antes darse unos minutos para analizarlas, que todavía tiene esperanza en la justicia y que cree que las posturas ideológicas que no son razonadas, no sirven.
Nadie está obligado a estar de acuerdo conmigo, cada uno tiene derecho a expresar sus ideas si están fundamentadas y si no implican una falta de respeto para los que piensan distinto. Así que, si vas a opinar o criticar primero pensá lo que vas a decir, exponé tus motivos, pero sobretodo ahorráte los insultos y respetá las opiniones de los demás.
Vivimos en un país en el que todos los días hay manifestaciones en contra de los gobiernos, de las medidas, de los recortes, de los aumentos, de lo que sea. Vivimos en un país donde los militantes de los partidos políticos se memorizan discursos, actúan “mandados” y no saben elaborar una opinión propia, sino que aceptan sin más todo lo que les ordenan como verdades absolutas, o lo que es lo mismo, no tienen criterio para poder decir “con esto estoy de acuerdo, pero con esto otro no”. Vivimos en un país donde no existe el gris, o es blanco o es negro. Vivimos en un país donde la gente se queja por la mismas cosas que hace, donde la violencia se combate con más violencia, donde la diplomacia parece una característica esencial de los políticos, el resto no tenemos por qué ser diplomáticos en nuestras vidas. Vivimos en un país donde la mayoría de los jóvenes pasan sin dejar huella, sin formarse una opinión sobre las cosas que pasan a su alrededor, no leen, no escuchan, ni siquiera ven. Vivimos en un país donde la gente habla como un experto sobre temas que alguna vez tocó de oído, sin ir más lejos, tenemos a los que hablan de la dictadura como si la hubieran vivido y buscan “justicia” sin haberse interesado ni siquiera en escuchar el otro lado de la historia (y una vez más vemos el negro y el blanco, y al imposible “con esto estoy de acuerdo, pero con esto otro no”). Vivimos en un país en el que está mal visto que pienses, en que las “ideas” las tenés que aceptar como son, ni un renglón más ni un renglón menos.
Resumiendo, (y perdonen la expresión) vivimos en un país de mierda.
Ésta es MI opinión, la de una joven estudiante que no es de derecha ni de izquierda, que no apoya al gobierno ni al campo. La de una chica que no te vas a cruzar en una manifestación con bombas de estruendo porque no le parece la forma correcta de expresarse. La opinión de una chica a la que le gusta leer y aprender, y sobre todo PENSAR. De una chica que no acepta las cosas como se las dicen sin antes darse unos minutos para analizarlas, que todavía tiene esperanza en la justicia y que cree que las posturas ideológicas que no son razonadas, no sirven.
Nadie está obligado a estar de acuerdo conmigo, cada uno tiene derecho a expresar sus ideas si están fundamentadas y si no implican una falta de respeto para los que piensan distinto. Así que, si vas a opinar o criticar primero pensá lo que vas a decir, exponé tus motivos, pero sobretodo ahorráte los insultos y respetá las opiniones de los demás.
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